David Green, fundador de la gigantesca cadena estadounidense Hobby Lobby, aseguró que jamás estuvo dispuesto a sacrificar su fe cristiana para aumentar las ganancias de la compañía y afirma que decisiones que inicialmente le hicieron perder dinero terminaron formando parte del crecimiento de uno de los mayores negocios minoristas de Estados Unidos.
Green, de 84 años, relató su historia durante una conversación con el empresario James Dumoulin, cofundador de The School of Hard Knocks, en Oklahoma City. Hobby Lobby comenzó en 1972 con apenas 600 dólares y actualmente cuenta con alrededor de 1.100 tiendas en todo el país.
Según las cifras mencionadas por el propio empresario durante la entrevista, la compañía genera aproximadamente 10.000 millones de dólares al año, con márgenes de beneficio cercanos al 20 %, mientras su patrimonio personal está estimado en más de 10.000 millones
Pero Green aseguró que el dinero nunca debía ocupar el lugar de sus convicciones. Una de las decisiones más conocidas de Hobby Lobby es mantener todas sus tiendas cerradas los domingos, incluso mientras numerosos competidores permanecen abiertos y generan ventas ese día.
El empresario explicó que consideraba necesario proteger ese tiempo para que trabajadores y familias pudieran asistir a la iglesia si así lo deseaban. Cuando le preguntaron si abandonaría sus principios cristianos o su integridad para obtener mayores ganancias, respondió que no.
Otra decisión fue dejar de comercializar determinados artículos de Halloween que anteriormente formaban parte del inventario. Green reconoció que elecciones como aquella tuvieron consecuencias financieras inmediatas y le costaron dinero a la compañía.
Sin embargo, aseguró que el resultado a largo plazo fue completamente diferente y resumió su interpretación de lo sucedido diciendo: “Dios bendijo nuestra empresa”. Para Green, ganar menos temporalmente era preferible a construir beneficios violando aquello que consideraba correcto delante de Dios.
El fundador de Hobby Lobby también afirmó que el éxito no eliminó su disposición a aprender. Todavía visita establecimientos de Michaels, uno de sus principales competidores, para observar estrategias comerciales y estudiar qué elementos pueden ayudar a mejorar su propio negocio.
Green dijo además que décadas atendiendo clientes le enseñaron a mantener humildad y sencillez. Al preguntársele qué consejo dejaría a las generaciones más jóvenes, no habló primero de inversiones, expansión o riqueza, sino del seguimiento de Jesús y resumió su legado deseado en “simplemente ser un discípulo”.
Su historia confronta directamente la idea de que el éxito económico debe conseguirse a cualquier precio. La Biblia coloca el alma por encima de todo beneficio, incluso del mayor imperio financiero: “¿Qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?” (Mateo 16:26).