El pastor Rogerio Junior mostró cómo se desarrollan los cultos cristianos en comunidades del interior de Pakistán, donde creyentes se reúnen en viviendas para adorar a Dios, escuchar la predicación y orar por los habitantes de la zona. Durante una reciente misión, el líder religioso también informó que musulmanes comenzaron a asistir después de escuchar testimonios de milagros.
La visita forma parte del trabajo misionero que Rogerio realiza mediante Ahavah Mission. En un video publicado en Instagram, explicó que las congregaciones de aquella región se reúnen en casas y que los vecinos se acercan al escuchar la música y las alabanzas. «Las iglesias son domésticas», afirmó al describir la dinámica de aquellos encuentros.
El pastor destacó que la participación no se limita a los cristianos de la comunidad. Según relató, algunos musulmanes comenzaron a acercarse después de escuchar testimonios sobre lo ocurrido durante una visita anterior. «Los musulmanes también están viniendo», explicó, al señalar que la curiosidad por esos relatos los llevó a conocer las reuniones.
Las imágenes mostraron a los asistentes sentados sobre telas extendidas en el suelo, cantando alabanzas y escuchando la predicación de un pastor local. Después del mensaje, el equipo misionero oró por los presentes y pidió a Dios que bendijera sus vidas, en una reunión sencilla que convirtió una vivienda en lugar de congregación.
Pero el trabajo de Ahavah Mission va más allá de los cultos. Rogerio explicó que su organización también ayuda a familias atrapadas en situaciones de esclavitud por deudas, especialmente en fábricas de ladrillos. El equipo viaja al país cada año para contribuir al pago de esas obligaciones y facilitar que las familias puedan recuperar su libertad.
El pastor describió una realidad en la que, según su testimonio, algunas personas permanecen sometidas a condiciones de explotación que limitan su autonomía. Para explicar la motivación de la misión, afirmó que trabajan para saldar las deudas y liberar a las familias, porque, en sus palabras, «Jesús los liberó».
Rogerio también relató un ataque contra un colaborador local que vendía helados y trató de intervenir en una pelea. Según su versión, algunos hombres lo reconocieron como cristiano y cuestionaron que vendiera productos a musulmanes. Durante el altercado, le dijeron que era «impuro por su fe», una expresión que refleja la hostilidad que el pastor denuncia.
De acuerdo con el relato, cuatro hombres regresaron después y golpearon al joven; uno de ellos le hirió el cuello con un cuchillo. El colaborador sobrevivió porque la lesión no alcanzó la vena yugular, según explicó Rogerio. El pastor utilizó el caso para mostrar el riesgo que, afirma, enfrentan algunos creyentes en su entorno.
A pesar de estas dificultades, el líder misionero sostiene que el temor no ha detenido a los cristianos que participan en las reuniones. Los cultos en las casas, la predicación y la oración continúan siendo parte de su labor, mientras la misión también intenta responder a necesidades materiales urgentes. El testimonio reúne dos realidades: la búsqueda de fe y la lucha por la dignidad humana.