Un padre cristiano en España ha llevado su caso al Tribunal Europeo de Derechos Humanos después de que los tribunales españoles le impidieran transmitir su fe y llevar al menor a la iglesia, en una disputa que enfrenta la libertad religiosa parental con la protección del interés superior del niño.
Tras la separación de los progenitores, un juzgado de familia en 2022 otorgó a la madre la decisión exclusiva sobre la formación religiosa del menor y prohibió al padre involucrarlo en prácticas evangélicas; la Audiencia Provincial de Madrid confirmó la medida en 2023.
El padre recurrió al Tribunal Constitucional, que en 2025 rechazó su recurso al considerar la restricción temporal y orientada a preservar la libertad religiosa futura del niño.
El Constitucional reconoció el derecho del progenitor a practicar su fe personalmente, pero limitó su capacidad para imponerla unilateralmente cuando existe desacuerdo entre los padres. La Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de España solicitó intervenir como amicus curiae. El caso ahora espera la decisión del TEDH en Estrasburgo, que evaluará si hubo vulneración de derechos fundamentales.