Un niño de apenas 8 años quedó registrado por cámaras de seguridad mientras oraba desesperadamente durante un violento asalto a la bodega de su familia en Santo André, en el ABC Paulista de São Paulo, Brasil. Mientras hombres armados sometían a los presentes y lanzaban amenazas de muerte, el menor buscó refugio y comenzó a clamar a Dios por protección.
El ataque ocurrió el sábado 3 de octubre, en el barrio Vila Homero Thon. Tres hombres irrumpieron en el establecimiento a plena luz del día, aparentemente sin intentar ocultar sus rostros, anunciaron el robo y redujeron a quienes se encontraban dentro del negocio. La acción criminal se prolongó durante aproximadamente cinco minutos.
Uno de los delincuentes permaneció armado cerca de la entrada mientras intimidaba brutalmente a las víctimas. El hombre llegó a señalar quiénes morirían primero y dijo a sus compañeros: “Ese muere primero, después ese y después ese”. Según los reportes policiales, las amenazas incluían también al niño.
La madrastra del menor se encontraba en la cocina cuando fue sorprendida por los asaltantes. Fue sometida y obligada a reunirse con las demás personas retenidas, mientras los criminales mantenían al grupo bajo amenaza y recorrían el establecimiento buscando dinero, objetos personales y mercancía.
En medio del terror, el niño logró esconderse en la parte trasera de la bodega, detrás de una tela negra, precisamente en un pequeño espacio donde acostumbraba jugar. Desde allí podía observar parcialmente lo que sucedía a través de una abertura mientras escuchaba las amenazas contra su familia.
Cuando comprendió que los hombres hablaban de matar a las personas que estaban dentro del negocio, el pequeño entró en desesperación. Las cámaras captaron entonces una escena estremecedora: juntó sus manos y comenzó a orar, pidiendo a Dios que protegiera a su familia y que nadie resultara herido.
Los agresores no se limitaron al robo. También aseguraron ante las víctimas que controlaban la zona, se burlaron de la posibilidad de ser capturados y amenazaron con regresar si alguien denunciaba lo sucedido ante las autoridades. El terror psicológico acompañó cada minuto de la incursión armada.
Finalmente, los tres hombres escaparon llevándose teléfonos celulares, dinero, alianzas, otros objetos de valor y mercancías del establecimiento. Pese a las amenazas de ejecución y al nivel de violencia psicológica vivido dentro del local, ninguna de las víctimas sufrió heridas físicas.
El caso fue registrado ante el 6.º Distrito Policial de Santo André. La Policía Civil analiza las grabaciones de seguridad para tratar de identificar a los responsables y, de acuerdo con la información disponible al momento de los primeros reportes, los tres sospechosos todavía no habían sido identificados.
Esa jornada terminó sin personas heridas, mientras una cámara dejaba registrado el clamor de un pequeño en uno de los momentos más oscuros para su familia, lo que nos recuerda que la fe no siempre elimina inmediatamente el peligro, pero puede convertirse en refugio en medio de él. “Busqué a Jehová, y él me oyó, y me libró de todos mis temores” (Salmos 34:4).